¡Qué tortura!

LA MADRE CRUCES

Bien se me alcanza lo que á mi señora le acontece. Como no puede retenerle largo tiempo, teme el dolor de la ausencia.

LA DAMA

¡Lo que yo temo es ofender á Dios! ¡Sólo de pensar que puede aparecerse ahora mismo tiemblo y desfallezco! ¡Y la idea de no verle me horroriza! Cuéntame qué te dijo. ¿Cómo fué el darte esta carta?

LA MADRE CRUCES

Esta mañana llegó al molino como de cacería. Yo, al pronto, le desconocí. Tiene todos los cabellos blancos, que parecen de plata. Quedóse parado en la puerta mirándome muy fijo. Ante un caballero tan lleno de majestad, me puse de pie, y ha sido cuando me habló y le reconocí.

LA DAMA

¿Y qué te dijo?