ELECTUS

Y yo te dije que fueses adonde el señor Abade.

LA QUEMADA

Déjame reposar primero.

ELECTUS

Vas á perder las colores.

UEVAMENTE ríen los mendigos. El ciego recibe la limosna antes que ninguno, y entona su prosa de benditas gracias, con la montera colgada en el bordón. De aquella salmodia sólo se percibe un grave murmullo que tiene algo de eclesiástico. La Inocente, olvidada de la limosna, vaga por el jardín cogiendo rosas. Doña Malvina alza los brazos y la voz.

DOÑA MALVINA