¡Eh!.. Tú, rapaza, no arranques las flores.

ADEGA LA INOCENTE

¡No! ¡No!

DOÑA MALVINA

Luego se enoja la señora.

ADEGA LA INOCENTE

Sí... sí... La señora las cuida con las sus manos blancas, y solamente ella puédelas coger.

EL TULLIDO DE CELTIGOS

¡Pobre rapaza! A la cuitada acúdela por veces un ramo cativo, y mete dolor de corazón verla correr por los caminos, cubierta de polvo, con los pies sangrando.