¡El señor Marqués! Tenle el estribo, Florisel.

ADEGA LA INOCENTE

¡Quiera Dios que encuentre á la señora con los colores de una rosa! ¡Así la encuentre como una rosa en su rosal!

DOÑA MALVINA

¡Páguele Dios el haber venido! Ahora verá á la señorita. ¡Cuánto tiempo la pobre suspirando por verle! No quería escribirle. Pensaba que ya la tendría olvidada. Yo he sido quien la convenció de que no. ¿Verdad que no, señor Marqués?

EL MARQUES DE BRADOMIN

No... Pero dónde está?

DOÑA MALVINA

Quiso esperarle en el jardín. Es como los niños, ya el señor lo sabe. Con la impaciencia temblaba hasta batir los dientes, y tuvo que echarse.