MINGUIÑA
¿Y cómo has venido á servir en el palacio?
FLORISEL
La señora es mi madrina. Yo me llamo Florisel.
ADEGA LA INOCENTE
¡Florisel! ¡Qué lindo pudo ser el santo que tuvo ese nombre, que mismo parece cogido en los jardines del cielo!
L Marqués de Bradomín, llega á caballo, y se detiene en la puerta bajo el arco que tiene cimeros cuatro blasones de piedra. Piafa el potro que monta, y sobre la losa del umbral, que parece una sepultura, los herrados cascos resuenan fanfarrones, valientes y marciales, con el noble estrépito de las espadas y de los broqueles. La hidalga figura del jinete desaparece bajo un capote de cazador, y una boína de terciopelo cubre su guedeja romántica, que comienza á ser de plata.
DOÑA MALVINA