—¡Aquí parece que no se ha salvado ninguno!
El cabo le mira por encima del hombro:
—¡Las ratas!
—¡Esos ya descansan!
—Pues tú no te cambiarías por ellos... Y al cabo, si no hoy, mañana, todos estaremos así.
Se alejan encorvados bajo el temporal. Se oye el rumor del agua que baja al barranco. El soldado murmura:
—¡Si la guerra acabase!...
—¿Tú, qué gente tienes allá abajo?
—Mujer y tres hijos. ¿Y tú?
—¡Nadie!