El Capellan traza una cruz con su diestra sobre la cabeza del viejo linajudo, y el murmullo de los rostros aldeanos y mendigos, resplandeciente de fe, se eleva en una grave onda.

[Ilustracion]

JORNADA SEGUNDA

ESCENA SEXTA

Sobre la encrucijada de dos caminos aldeanos, un campo de yerba humilde salpicada de manzanilla, donde hay un retablo de animas entre cuatro cipreses. Es paraje en que hacen huelgo los caminantes, y rezan las viejas, anochecido. Don Rosendo, Don Mauro y Don Gonzalito, descansan al pie de los cipreses, con los caballos del diestro. Mas lejos un mozo aldeano deja pacer la yunta de sus vacas, y a lo largo de los caminos, que se pierden entre verdes y sonoros maizales, trotan cabalgadas de chalanes que van de feria, y cruzan graves y procesionales, viejos vestidos de estamena, con sus grandes bueyes de cobre luciente, hermosos como idolos, con verdes ramos de roble en las testas.

DON MAURO

?Donde se habra metido el clerigo?

DON ROSENDO

En casa de alguna moza.

DON MAURO