DON ROSENDO
iNo cejes, Gonzalo!
OLIVEROS
iMiren estos dientes!….
RAMIRO DE BEALO
iRapaz, que me matan!… iAcude aqui!….
DON MAURO
iPara mi, tres!
El segundon lanza su grito en medio del campo, como un gigante antiguo, desnudo y vencedor. A sus pies, con la cabeza abierta, muerden la yerba Sebastian de Xogas y Pedro Abuin. Los otros segundones casi sucumben bajo la acometida de todos los chalanes unidos.