iTu quieres asustarme, y voy a abrirte la cabeza, ladron!
Se vuelve buscando en la sombra del retablo algo que arrojar a su hermano para ahuyentarle de la tribuna, y alcanza el perro clavado en las andas de San Roque. Don Pedrito recibe el golpe en mitad de la frente, y con el rostro atravesado por un hilo de sangre se pone en pie, palido y sereno.
DON PEDRITO
iHermano, yo nada quiero de toda esa plata! Llega te dare los brazos para que subas. Pero vuelve a encender la lampara y dejalo todo como estaba. A San Miguel dale la espada y su cuerno a Satanas.
DON FARRUQUINO
iUn rayo te parta!
DON PEDRITO
Hermano, sal de ese pozo negro. Llega, y te dare los brazos. Pero no pises sobre la sepultura. iQue se levanta!… iQue se levanta!… iQue se levanta!….
Sale de la estancia andando hacia atras. Despavorido bajo a la cuadra, donde tiene su caballo, le puso la silla y se lanzo al camino, aquel camino aldeano de verdes orillas, que cruza por delante de la casona hidalga. Uno de esos caminos humildes, que guian a todas partes.
[Ilustracion]