—No te incomodes, Miquelcho, que cada cual lleva su juego: A Don Nicolás le parece que son judías...

Don Nicolás afirmó:

—Siete van por el mismo camino.

El viejo de los espejuelos sonrió compadecido:

—Nueve si no lo toma a mal... Pero no son judías, sino bizcas y contrabizcas, que es el juego.

Otras voces murmuraron como en una letanía:

—Tira, Miquelcho.

—No hagas caso.

—Lo que sea se verá.

—¿No echas gallo?