—Vos tenéis razón, Excelencia... Hablando con verdad, no puedo decir que éste sea mi siglo...
—Vos pertenecéis á la antigüedad más clásica y más remota. ¿Y cuál arte cultiváis, Señor Polonio?
El Señor Polonio repuso con suma modestia:
—Todas, Excelencia.
—¡Sois un nieto de Miguel Angel!
—El cultivarlas todas no quiere decir que sea maestro en ellas, Excelencia.
La Princesa sonrió con aquella amable ironía que al mismo tiempo mostraba señoril y compasivo afecto por el viejo mayordomo:
—Xavier, tienes que ver su última obra: ¡El Paso de las Caídas! ¡Una maravilla!
Las dos ancianas juntaron las secas manos con infantil admiración:
—¡Si cuando joven hubiera querido ir á Roma!... ¡Oh!