—¡Siempre polémico, Melquíades! ¡Siempre polémico!... Pues un cable resolvería la situación tan fregada del Ministro. ¡Un sodomita, comentado en todos los círculos sociales, que horita tiene al crápula en la cárcel!

—Ya le han dado suelta. A quien merito se llevaban los gendarmes es a la Cucaracha. ¡Menuda revolución va armando!

—Esa gente escandalosa no debía estar documentada por el Consulado. Cucarachita, con el trato tan inmoralísimo que sostiene, denigra el buen nombre de la Madre Patria.

—No le ha caído mal pleito a la tía Cucaracha. Parece complicada en la evasión del Coronel Gandarita.

—¿El Coronel Gandarita evadido? ¡Deja esa tumbaga! ¡Vaya un compromiso! ¿Evadido de Santa Mónica?

—¡Evadido cuando iban a prenderle esta madrugada en el congal de Cucarachita!

—¡Fugado! ¡La gran chivona me hizo pendejo! ¡Deja los alicantes! ¡Fugado! El Coronel Gandarita era un descalificado y tenía que verse en este trance. ¡Vaya el viajecito que me pintó la chola fregada! ¡Melquíades, ese solitario ha pertenecido al Coronel Gandarita! ¡Un lazo que a última hora me tira ese briago! ¡Me sacó nueve soles!

Sonreía, cazurro, Melquíades:

—¡Vale quinientos!

Avinagrose el honrado gachupín: