—Ahora nos toca en el siete.

—¿Pues qué juego lleva?

—Gusto y contragusto. Antes jugué la que me gustaba y ahora corresponde el siete, que no me incita ni me dice nada.

—Gusto y contra gusto llama usted a ese juego. ¡Lo desconocía!

—Mero, mero, acabo de descubrirlo.

—Ahora perdemos.

—Mire el siete en puerta.

—¡En los días de mi vida he visto suerte tan continuada!

—Vamos al tercer golpe en el caballo.

—¿Le gusta?