—¿Me cree usted con poder para tanto?
—¿No es usted brujo?
—El estudio de los fenómenos magnéticos no puede ser calificado de brujería. ¿Usted se encuentra libre ya del malestar cefálico?
—Sí, parece que se me pasa.
Gritaba en el corredor la madrota:
—Lupita, que te solicitan.
—¿Quién es?
—Un amigo. ¡No pasmes!
—¡Voy! De hallarme menos carente, esta noche la guardaba por devoción de las Benditas.
—Lupita, puede usted obtener un suceso público en un escenario.