Y la tercera, es la de los criollos, compuesta de jóvenes de 9 á 15 años y que se emplean en labores adecuadas á sus escasas fuerzas.
Las mujeres forman cada una, segun su edad, entre las tres cuadrillas que dejamos apuntadas, pero los mayorales y contramayorales (estos últimos nombrados de entre ellos mismos), cuidan de que ellas no ejecuten nunca trabajos superiores á sus fuerzas relativamente y á su sexo.
Las horas y reglas del trabajo en tiempo muerto, ó sea desde Junio á Noviembre, son las siguientes:
Al toque del Ave-Maria, se levantan y forman para pasar lista y dividirse las cuadrillas, marchando cada una hácia el lugar del trabajo, que solo empiezan cuando ya es completamente de dia. A las nueve lo suspenden durante media hora para almorzar y á las once se vienen al batey para formar de nuevo y recibir cada uno su racion diaria, que se compone: de 16 onzas de carne, buniatos, plátanos, yuca, malanga (especie de patata) ó harina de maiz (que llaman funche despues de cocinada), todo esto alternado y en porciones muy suficientes para el alimento de una persona.
Desde dicha hora, hasta las dos de la tarde, se ocupan en comer, cuidar sus cerdos ó gallinas y en reposar en el barracon, á esta hora vuelven á formar y á distribuirse como por la mañana, emprendiendo cada cuadrilla su interrumpido trabajo hasta el oscurecer, en que regresan por última vez al batey y despues de pasar lista, depositar en las caballerizas el haz de yerbas, que cada cual al volver del campo trae siempre para los animales, y de entregar en la mayordomia los machetes y demas útiles y herramientas de labranza, se recojen á comer y con libertad de andar por la finca hasta las nueve de la noche, en que se toca la campanada del silencio, y media hora despues todos se hallan recojidos en el barracon, donde despues de rezar se entregan al descanso.
En tiempo de zafra ó molienda, ó sea desde Diciembre hasta Mayo, escepto los que cortan la caña y los que la conducen á la casa de molienda, los demas se ocupan en la fabricacion del azúcar y sus horas de trabajo varian algo, pues las cuadrillas se subdividen entre sí y se relevan de dia y de noche en razon á que las máquinas no cesan de funcionar durante una época dada. El pequeño aumento que tienen así en las horas del trabajo, lo soportan fácilmente, pues este es mas bien una ocupacion que un trabajo corporal, comparado con el de siembra, chapeo y demas labores del campo en el tiempo muerto.
Hay grandes barracones ambulantes, tirados por bueyes, que acompañan á las cuadrillas al campo y donde se guarecen estas cuando llueve, lo que con frecuencia sucede todos los dias.
Los domingos descansan de las fatigas de la semana, pero entonces se ocupan ellos desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche, en trabajar su conuco, lavar su ropa y cuidar á sus animales, lo cual hacen en provecho propio y por via de entretenimiento.
Casi todos los domingos, hay algun grupo de parientes ó amigos, que solicitan y obtienen permiso para pasar al pueblo inmediato á oir alguna misa mandada decir en sufragio del alma de sus difuntos.
Cada año, despues de concluida la zafra, el cura del pueblo á que pertenece la finca, pasa á ella á verificar los bautizos de los nacidos y de los bozales llegados desde el año anterior, así como los casamientos contratados para dicha época, todo lo cual se celebra con grandes fiestas y regocijos.