Basta de consideraciones por nuestra parte: queremos que los hechos con su formidable elocuencia, hablen por nosotros y lleven á los ánimos el convencimiento, por medio de la explendente luz de la verdad.

Carecemos de amor propio y no desconocemos los infinitos lunares que la crítica literaria hallará en las modestas páginas de este opúsculo; poco nos importará, pues no hemos pretendido conquistar con él una reputacion. Nuestra conciencia esta satisfecha, por que crée haber hecho un bien á su pais y haber proporcionado á esas antorchas del saber humano, que rigen los destinos y guian la opinion de nuestra patria, un dato mas para su obra de regeneracion y perfeccionamiento.

Dios, que penetra los mas misteriosos arcanos de nuestras intenciones, conoce bien la pureza de las que nos han inspirado la ejecucion de esta obrita, que aunque sencilla, es superior á nuestras fuerzas.

Satisfecha quedará nuestra alma, si con ella consiguieramos la mas pequeña parte del objeto que nos propusimos al escribirla.

Y por último: Quien hace lo que puede, hace lo que debe.

FIN


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