La candidez de Juanito era verdaderamente lastimosa.
Doña Robustiana del Peral continuaba lo mismo que siempre, y tenia ya en proyecto otras tres bodas, que debian hacer felices ó desgraciadas á tres de las jóvenes que formaban su tertulia.
La extension de este libro no nos ha permitido dar á conocer á la gente cursi que hay en otras clases de la sociedad; pero ocasion tendremos para presentarlas, penetrando en su vida íntima y levantando el velo que cubre muchos misterios.
Pobres mujeres, para vosotras he escrito este libro: no olvideis las provechosas lecciones que encierra, y preferidlo todo antes que el ridículo, teniendo presente que cuando los pobres no olvidan la dignidad, son tan respetados como los ricos.
—FIN—