En el verano suenan tantos, tantos... hasta los montes de lejos. Por los prados corre el río, aquel río tan quieto á donde van á lavar las mujeres de Cenciella. Nuestra criada, la Palomba, era muy guapa. No llevaba corsé y se le marcaba el pecho.

Cri, cri, cri; cómo me gusta el canto del grillo.

En los prados hay á veces amapolas, con hojas de raso. Soplábamos Rosaura y yo y volaban las hojas. ¡Qué ganas tengo de irme á casa! Me bañaré en el albercón y perderé de vista este colegio.

Mayo.

La tuna de Coimbra.

Hoy nos ha dado un concierto la tuna de Coimbra. Lo que me ha entusiasmado son los panderetólogos. Cómo brincan, y se revuelcan por el suelo, y se retuercen, sonando la pandereta contra el codo, contra el pie, contra la cabeza... Les aplaudimos á rabiar. Yo siempre quise ser un gran poeta; pero hoy he comprendido que es mejor ser un gran panderetólogo.

Voy á hacer el examen de conciencia para confesarme, que mañana es primer viernes de mes.


MANU FORTI