La bandera misteriosa.
No tenemos clases. Estamos muertos de miedo y los Padres más todavía. Ayer apedrearon el colegio y tiraron cohetes contra las ventanas. ¿Por qué quieren tan mal á los jesuítas? Son los impíos.
Los soldados están paseando por los pasillos y colocados á las entradas. Yo les he oído decir palabrotas y blasfemias. Según parece vienen á protegernos por si atacan otra vez el colegio.
Á los niños nos dejan hacer en estos días lo que queremos. Esta mañana, Bárcenas me llevó á uno de los desvanes. Fuímos á cencerros tapados y llegamos á un cuarto obscuro. Estaba lleno de fusiles y otras cosas que no sé lo que son. Luego abrió un envoltorio Bárcenas y me enseñó un trapo que parecía una bandera, colorada y azul con rayas cruzadas. Me aseguró que era el pabellón inglés y que poniéndolo en el tejado de los Padres no tenían nada que temer. Se me figura que Bárcenas no sabe lo que dice.
Mayo.
El grillo.
Anoche oí un grillo cantando en las camarillas. ¿Quién lo habrá cazado? Si lo averiguan buena la tiene.
Cri, cri, cri; cómo me gustaba oirlo.
La parra de mi casa en Cenciella está por el verano llena de cigarras que chillan. ¡Ay, el sol del verano...! Á los grillos les gusta más el prado liso que donde hay pomares. Los pomares de mi casa parecen personas viejas, y las manzanas tienen todos los colores y son lisas como de cera. Pero los grillos buscan el prado.
Cri, cri, cri; cómo me gustaba oirlo.