Muera ya y vaya al cielo en pos de ti.
Marzo.
La estampa y la lenteja.
Yo tengo una estampa alemana de la litografía de Benziger, y representa á San Estanislao de Kostka. También tengo una planta muy pequeñina de lenteja. La lenteja la encontré en un patio; llené de tierra un pote vacío de pasta para los dientes y planté la lenteja. Prendió. La llevé á la camarilla. Ya tiene unas hojitas muy delgadas. Algunas noches escarbo la tierra y veo las raíces. Son blancas como lombrices. ¡Qué cosa!
Pajolero es el que tiene más fuerza de la división. Me robó la estampa, así, porque le dió la gana, y cuando se la pedí se rió de mí. Me entró una rabia que me hice sangre en los labios. ¿Es que porque tiene más fuerza puede hacer lo que quiere? Me quejé al Padre Mur y no me hizo caso; al Padre Sequeros, pero Pajolero negó. Me quedé sin la estampa. Esto es una injusticia. Yo no sabía, no entendía bien lo que era injusticia. No sé lo que pasa por mí. Si hubiera tenido un cuchillo se lo hubiera clavado á Pajolero en el corazón. Estoy rabioso. ¿Cómo consiente Dios esto? ¿Por qué inventó él la injusticia, una cosa tan horrible? Porque claro está que todo viene de Dios. Eso está muy mal. Á mí no se me hubiera ocurrido nunca que en el mundo cupieran estas atrocidades habiendo providencia. No, no puede ser.
Hoy he mirado de nuevo la lenteja, sus hojitas y sus raíces. Me entró una ternura muy grande, que casi me hizo llorar, y me acordé de que había tenido pensamientos blasfemos. Los Padres hablan de milagros. ¿Qué mayor milagro que esta planta que yo tengo en el pote de pasta dentífrica? ¡Perdón, Dios mío!
Abril.
El Papa á los infiernos.
Hoy, en la plática, el Padre Numarte nos ha referido una cosa que me ha dejado asustado. Predicaba un jesuíta en una iglesia; de pronto se calló; luego dijo: «En este momento, Su Santidad Clemente XIII acaba de descender á los infiernos.» Después se comprobó que á la misma hora que lo dijo el jesuíta había muerto el Papa, que fué precisamente quien suprimió la orden. Me parece demasiado. Es decir, que en la Iglesia, lo único importante, son los jesuítas. Á veces creo que son unos farsantes.
Abril.