Ni un cantar amoroso me acunó,

Ni he gustado su beso, ni su abrazo.

Sin ti, Virgen guapina, ¿qué haré yo?

Mira qué triste ha sido mi fortuna

Y cómo el vendaval secó la flor,

Que fuese aroma y luz sobre mi cuna

Huérfana. Yo no sé lo que es amor.

Ve que lloro perdido y al tirano

Yugo de la tiniebla me rendí.

Tiéndeme tu divina y blanca mano.