juntando al verbo el ademán.

Yo vi tu boca de amor llena,

y vi la sagrada colmena,

(miel y una perla de Ceylán).

Y yo: «Pon de nuevo tus linos,

broquel del instinto viril;

recata en tus muslos divinos

la fuente de ocre y de sil.

Tu gracia lasciva de hetera

no inspira venusto furor,