Tu boca, sea la lumbre
de perdurable brasa
que convierte en recóndito
templo nuestra morada,
y tu risa, la firme
columna de mi casa.
Que tus brazos desnudos,
redondos y morenos,
cuando en amor me ciñan
se eleven á mi cuello,
Tu boca, sea la lumbre
de perdurable brasa
que convierte en recóndito
templo nuestra morada,
y tu risa, la firme
columna de mi casa.
Que tus brazos desnudos,
redondos y morenos,
cuando en amor me ciñan
se eleven á mi cuello,