del que sabe de un Sér ordenador

sobre las cosas. Tu filosofía

no conoce la duda y su negror.

Hay calma en tu mirar de terciopelo:

y es que todos los días logras ver

en el repuesto asilo de tu cielo

la propia faz de tu Supremo Sér.

Conoces unos genios tutelares

que te juzgan y dan fallo diverso,

castigo ó premio, el palo ó los yantares...