Wo geht er hin?»[1].

Heine.

Sultán; moral cristiana. El perro y el semita son los únicos animales que creen en un sér superior á ellos. La ética judía, como la del perro, es de origen teológico; (ética judía = ética cristiana = ética canina). La moral es emanación de la voluntad divina. Dios es el legislador de la conducta del hombre, y éste de la del perro. Recuérdese la inscripción que Pope —creo que fué Pope— puso en el collar de su perro: «Yo soy vuestro perro, Señor; pero, ¿cuyo sois vos perro, Señor?»

«Á los antiguos, los judíos les parecían gentes soñadoras en un mundo laborioso.» — Hermann Lotze. «Microcosmos.»

Aprovechable en la moral canina; la parte concedida al ensueño, la reverencia ante el misterio. Hay que dejar abierta una puerta del alma, por si llegara el Esposo que se entrase presto. Y, sin embargo...

Los filósofos griegos llamaban á la muerte causa fundamental de toda filosofía.

Nuestra vida, en el momento de nacer, es como una caja vacía, cuyas paredes son de diamante negro. Las paredes son la muerte. Nuestra vida está limitada de muerte por todas partes. ¿Con qué hemos de llenar la caja? He aquí el verdadero problema moral. La moral canina no habla de llenar la caja, sino de adornarla por fuera, para después de la muerte. ¿Con qué hemos de llenarla? Alectryon = moral sexual; el Eclesiastés, Omar Kayam, «pero, los hombres no tenemos sus viriles medios de gobernar». Calígula = moral helénica; el hombre, ombligo del Universo. Sócrates, Platón, Epicuro y Epicteto, en rigor, profesan una moral semejante; son los cuatro biseles de una bruñida losa de alabastro, sobre la cual se lee esta palabra de oro: EUDAIMONIA (felicidad). Y, sin embargo...

Pero, es que los griegos ignoraban un terrible morbo de la moderna patología espiritual; la enfermedad de lo incognoscible. Y aquí sale á escena Madama Comino = moral del olvido, moral utilitaria. Y, sin embargo...

Sultán.

Late en tus ojos dulces la armonía