Pretencioso, como de estirpe añeja;
prócer, cual fruto de alto vientre real;
con la barba temblándole, bermeja:
al cráneo, la corona de coral;
y, el manto de tisú carmín con oro,
en sus gratos dominios se pasea.
Las concubinas síguenle; es un coro
donde el deseo canta y aletea.
Innumerables son las concubinas
del Rey sabio y hermoso.