La loca y El collar

La loca de la casa, de don Benito Pérez Galdós, nos ofrece un conflicto semejante al de El collar de estrellas. No es que literariamente tengan ambas obras ninguna concomitancia. Es un paralelo de temas morales. También el Pepet de la obra galdosiana es semejante al don Félix. Diferéncianse en que el Pepet se nos aparece por dentro, porque el autor lo concibió con amor comprensivo. Y don Félix se nos aparece en su más externa externidad, porque el autor lo pinta con mofa y en caricatura, sin comprenderlo.

La loca de la casa es una obra evangélica, porque evangelio quiere decir pacto de la ley antigua y la nueva ley, y en esta obra la ley antigua, la ley fría y escrita, el criterio tradicional y conservador es sometido a la voluntad desapoderada de afirmarse, a la ley de la perdurable mocedad y fortaleza; de donde saldrá en su tiempo el hijo, que es la especie y con él una ley ponderada y a propósito para su conservación. La moral de esta obra es fecundidad.

El collar de estrellas es una obra farisaica,
porque lo farisaico quiere decir fingida creencia
en la letra con detrimento del espíritu, palabras
que no obras, imposición de la ley
muerta, del criterio conservador y tradicional,
sobre la voluntad de crear
normas nuevas de vida, lisonja
de vientres perezosos. Su
moralidad, por mejor
decir, su inmoralidad,
es esterilidad.

LA CIUDAD ALEGRE Y CONFIADA