—Así es. Acaparado por completo —repitió Teófilo, esbozando una sonrisa de candoroso orgullo—. Se cree vulgarmente que el amor estimula el ejercicio de las artes, y muy particularmente el de la poesía. Ahora veo que no. Al contrario, le anula a uno. Pero es un anulamiento tan placentero... ¿Que ahora no puedo escribir? No importa; aguardaré. Tienes razón. La vida es anterior y superior al arte. Yo ahora vivo.
—Sí; vivir es sentir la vida, es tener sensaciones fuertes, como dice Stendhal.
—Me gusta la cita. Se me figura como si toda mi vida anterior no hubiera sido sino preparación espiritual para sentir en toda su magnitud las sensaciones presentes. Tener sensaciones fuertes... eso es todo, sí, señor. Pero para resistir las sensaciones fuertes no vendría mal tener un cuerpo fuerte, robusto. ¿No crees que me estoy desmejorando bastante? —Teófilo pretendió en balde sonreir. Sus ojos traicionaban escondido anhelo.
—Un poco, es natural.
—No me preocupa. Una vez que se amortigüen un tanto estos primeros ímpetus, cuando volvamos a Madrid, cuyo clima me sienta muy bien, me repondré en muy pocos días.
A fines de agosto, cierta noche, a la hora de la cena, Guzmán dijo:
—Amigos míos; pongo en vuestro conocimiento, que he terminado mi novela.
—«Hurra», «bravo», «choquemos las copas», «tienes que leérnosla», y otras palabras de este tono, fueron las precipitadas respuestas de los tres amigos.
—Gracias, amado pueblo. Ahora os participo que mañana salgo para Madrid. No pongáis esa cara, que la cosa no es para tanto. Os abandono con dolor, pero no puedo quedarme. Quiero que la novela salga a fines de septiembre, y he de estar en Madrid en tanto se imprime. ¿Cuándo pensáis marchar vosotros?
—Yo, por mi gusto, me quedaría aquí toda mi vida, ¿verdad, Teófilo? —y contempló al poeta con mimosidad—. Por lo pronto, no tengo contratos hasta el mes de noviembre, de modo que podemos quedar aquí todo el mes de octubre. Y tú, no digas, si te da la gana te puedes quedar también. O, si es tan necesario que corrijas esas pruebas, puedes volver después de publicado el libro.