El agua del rio no es tan buena como la de los demás valles destos llanos, respeto de juntarse con el rio principal otro no de tan buena que la daña. Pero proveyóle Dios de una fuente á tres cuartos de legua de la ciudad, de una agua tan buena que los médicos no sé si quisieran fuera tal. Oí decir á uno dellos, y el más antiguo que hoy vive, que la fuente desta agua le habria quitado más de tres mil pesos de renta cada año, porque despues que el pueblo bebe della, las enfermedades no son tantas, particularmente las cámaras de sangre, que se llevaban á muchos.

Esta agua se trujo á la ciudad, y en medio de la plaza hay una fuente muy grande, bastante para dar la agua necesaria; pero porque es grande y más sin costa se aprovechase della, en los barrios hay sus fuentes, como en la placeta de la Inquisicion, en la esquina de las casas del licenciado Rengifo, en el barrio de San Sebastian y en todos los monasterios y en casas de hombres principales, y en las cárceles y en el palacio hay dos, porque como las calles sean en cuadro, y el agua vaya encañada por medio de las calles, es fácil de la calle ponerla en casa.

Llamaron los fundadores, que fueron el marqués don Francisco Pizarro y sus pocos compañeros, á este pueblo, la ciudad de Los Reyes, porque en este dia la fundaron; diéronle, aunque acaso, auspicatísimo nombre, porque si muchos Reyes la hobieran ennoblecido, en tan breve tiempo como diremos, no hobiera crecido más, ni aun tanto; mas como el favor del cielo sea mayor que el de los hombres, Nuestro Señor, por intercesion de los Santos Reyes, la ha multiplicado; es la silla metropolitana de todo este reino de Quito á Chile; aquí reside el Virrey con el Audiencia, la Santa Inquisicion, y aquí se fundó la Universidad.

De todo diremos adelante más en particular lo que á esto toca, cuando tractaremos de los Virreyes y perlados eclesiásticos.

El rio desta ciudad, en tiempo de aguas en la Sierra, que llueve como en nuestra España, es muy grande y extendido; no tiene madre, como no la tienen los demás destos llanos; corre por cima de mucha piedra rolliza; antes que tuviese puente, muchas personas se ahogaban en él queriéndole vadear, porque aunque tenia un puente de madera hecho de horcones hincados en el suelo, estaba tan mal parada, que no se atrevian á pasar por ella, y no podian pasar sino uno solo, y con sus pies. Lo cual visto por el marqués de Cañete, don Andrés Hurtado de Mendoza, de buena memoria, llamado el limosnero, gran amigo de pobres, dió órden cómo se hiciese puente toda de ladrillo y cal, de siete ó ocho ojos, que comenzase desde la barranca del rio á donde casi llegaban las casas Reales, y desde los molinos del capitan Jerónimo de Aliaga, secretario que fué de la Audiencia, que hacen casi calle con las casas Reales; al cual diciendo los oficiales maestros de la obra que mejor se fundaría más abajo, donde estaba la puente de madera que acabamos de decir, aunque habia de ser más larga, porque haciéndola allí el rio se iba su camino, sin echarlo á la ciudad, lo cual forzosamente se habia de hacer haciéndola donde el Virrey mandaba, y que la barranca era señal evidente ya el rio habia llegado una vez allí y habia de llegar otra, por el comun refran, al cabo de los años mil vuelve el rio á su carril, respondió la mandaba hacer en aquel sitio porque los pasajeros que viniesen de abajo, y pliegos de Su Majestad de España, por tierra, entrasen á una cuadra de las casas Reales donde el Virrey viviese, y por la calle derecha á la plaza una cuadra della, y cuanto á echar el rio á la ciudad, que no habian de ser los Virreyes tan flojos quel rio la hiciese daño; palabras realmente de gran republicano, como lo era.

Con todo eso, como diremos, ha hecho daño el rio si los Virreyes no tienen ánimo para remediarlo.

[CAPITULO XXII]
DE LA CIUDAD DE LOS REYES

No creo ha habido en el mundo ciudad que en tan breve tiempo haya crecido en número de monasterios, ni iguale á los religiosos que en ellos sirven á Dios, alabándole de dia y de noche, y ejercitándose en letras para el bien de las ánimas, como esta de Los Reyes, habiendo ayudado muy poco ó nada los príncipes y gobernadores destos reinos al edificio dellos.

El más principal y el primero della es el nuestro, llamado Nuestra Señora del Rosario; no ha 68 años que se fundó; el primer fundador fué el padre fray Juan de Olias; su sitio es una cuadra de la plaza y muy cercado al rio. Oí decir á los viejos lo que aquí refiriré de su fundación.