Lo que he tractado de las calidades y condiciones de los indios es verdad, y es lo comun; si alguno se hallare sin ellas, será cisne negro; por lo cual lo que dejamos escripto no puede padecer calumnia.

[CAPITULO CXVI]
CÓMO SE CRIAN LOS HIJOS DE LOS ESPAÑOLES QUE NACEN EN ESTE REINO

Habiendo dicho la razon por qué los naturales se consumen, estamos obligados á decir si los hijos de los nuestros se multiplican, y cómo se crian; multiplicarse los hijos de los españoles no es necesario probarlo, porque las escuelas de los muchachos en todos los pueblos son bastantes testigos. Pero críanse ó críanlos sus padres muy mal, con demasiado regalo, y no ha nacido el muchacho, cuando ya le tienen hechos los griguiescos, monteras, etc., y lo llevan á la iglesia, cuando lo van á baptizar, en fuentes de plata grandes; un abuso jamás oido, digno de ser prohibido. Nacido el pobre muchacho, lo entregan á una india ó negra, borracha, que le crie, sucia, mentirosa, con las demás buenas inclinaciones que habemos dicho, y críase, ya grandecillo, con indiezuelos, ¿cuál ha de salir este muchacho? sacará las inclinaciones que mamó en la leche, y hará lo que hace aquel con quien pace, como cada dia lo experimentamos[42]. El que mama leche mentirosa, mentiroso; el que borracha, borracho; el que ladrona, ladron, etc., y si de Cayo Calígula vemos haber salido cruelísimo, porque que su ama, cuando le criaba, untaba los pezones de la teta con sangre humana, ¿qué diremos en estas partes? Tito, hijo de Vespaciano, se crió enfermo porque su ama era enfermiza. Pues ya que así los crian las amas negras, é indias, despues de cinco años para adelante, ¿críanlos con el rigor que es justo para que lo malo que mamaron en la leche pierdan? No por cierto; con todas sus ruines inclinaciones los dejan salir, por lo cual, viendo el descuido de los padres en criar sus hijos he dicho á alguno: Señor, ¿por qué no crias á vuestros hijos con el rigor y disciplina que os criaron vuestros padres? ¿es mejor que vos? Pero en esto pueden tanto las madres, que no consienten castiguen á los hijos. Acuérdome que en los sermones que el Illmo. de Los Reyes, fray Jerónimo de Loaisa, predicaba, cuotidianamente reprehendia á los vecinos de Lima la mala crianza de sus hijos, el regalo con que los criaban, y amas que les daban, los vestidos é compañias, ¿para qué buscan á los hijos de los príncipes y reyes, los médicos, amas de buenas costumbres y buena leche? Luego algo va en esto, y porque no quiero cansar al prudente lector, le ruego lea el segundo libro del Teatro del mundo, donde verá los inconvenientes irremediables que de las malas costumbres de las amas han subcedido, y ganado los niños, y cuánta ventaja en este particular hacen los animales á los hombres, porque no consienten otros que ellos crien sus hijos. Pues aunque me den con una higa en los ojos de las que dicen hay en Roma, si los que gobiernan este nuevo mundo mandasen, y con mucho rigor y pena, y la ejecutasen en los maridos, que á ningun mero español críase negra ni india, otras costumbres esperaríamos; y desto no mas, no se conjure todo el reino contra nos. De las costumbres de los nacidos de españoles é indias (que llamamos mestizos) ó por otro nombre montañeses, no hay para qué gastar tiempo en ello.

FIN DEL LIBRO PRIMERO

NOTAS:

[ [1] Lizárraga dice que nació en Medellín (I p. 121)

[2] Dada la índole de esta obra, omitimos en este volumen la nota biográfica sobre el autor, que hemos dado en los anteriores. Lo que de Lizárraga se sabe, y que lo debemos casi exclusivamente á Fr. Juan Meléndez en sus Tesoros verdaderos de las Indias, va incluido en esta «Noticia preliminar». Falta asimismo el retrato del autor, por no haber encontrado iconografía de Lizárraga, no conociéndose ni siquiera tradición sobre algun retrato suyo.

[3] Es bien sabido que éstos finalizaron trágicamente sus gobiernos.

[4] Sobre estos y otros detalles de la muy fragmentaria biografía de Lizárraga, puede verse la Literatura colonial de Chile, por D. J. Toribio Medina, y los cronistas eclesiásticos en que él se apoya: Menéndez, Errázuriz, etc. Especialmente el P. Menéndez, parece haber servido de fuente principal á Medina.