El capitan del Inga llegó hasta Sanctiago de Chile y doce leguas más adelante, y viéndolos tan bárbaros los llamó en su lengua Purun auca, que quiere decir indios barbarísimos; no tenian vestidos; de pieles de gatillos hacian unas mantas con que se cubrian; el ivierno se estaban en sus casas metidos, que son redondas, mayores ó menores como es la familia; al verano, grandes holgazanes, las mujeres trabajaban en todo lo necesario; fuera desto, sin ley ni rey; el más valiente entre ellos es el más temido; castigo no hay para ningun género de vicio; tienen muchos absurdísimos.

A padre ni á madre ninguna reverencia, ni subjection. Deshonestísimos, sino es á madre, á otra mujer no perdonan: el hijo hereda las mujeres de su padre, y al contrario; el hermano del yerno, y si un hermano se aficiona á alguna mujer de su hermano, por quedarse con ella y las demás, le mata; entre estos hay grandes hechiceros que dan bocados para matarse los unos á los otros, y se matan fácilmente, y dicen está en su mano llover ó no. No adoran cosa alguna; hablan con el demonio, á quien llaman Pilan. Dicen que le obedecen porque no les haga mal.

Creen que despues de muertos van allá de la otra parte del mar, donde tienen muchas mujeres, y se emborrachan; es el paraiso de Mahoma.

Muchos dstos, aunque son baptizados, niegan serlo; lo mismo hacen las mujeres; amancebarse con dos hermanas es muy usado, no solo los infieles, sino los baptizados, por lo cual á los españoles que tienen captivos, si el español es casado y tiene alguna cuñada, le compelen á que tenga acceso á ella delante dellos mismos, si no le matarán; conozco á quien le succedió, y el pobre por huir de la muerte cometió tan grave incesto.

Han hecho grandes crueldades en las mujeres españolas, por haber acceso á ellas.

El padre que más hijas tiene es más rico, porque desde niñas las venden á otros para mujeres, y el que compra es perpétuo tributario.

No saben perdonar enojo, por lo cual son vindicativos en gran manera; no creen hay muerte natural, sino violenta, y acaso porque si alguno muere es porque otro le dió riñendo un bofetón ó puñada, ó con un palo, ó le tiró de los cabellos.

Muchas veces nos dan ponzoña en nuestras comidas, y como no nos hacen daño, dicen es la causa porque las comemos calientes. Sus consultas son en las borracheras muy frecuentes en ellas, donde tractan las cosas de guerra; llevan sus armas, y borrachos se matan fácilmente.

No guardan un puncto de ley natural, á lo menos con nosotros.

No tienen dos dedos de frente, que es señal de gente traidora y bestial, porque los caballos y mulas, angostos de frente lo son. Cada uno vive por sí, una casa de otra apartada más de un tiro de honda, á los cuales si no se reducen á pueblos y les quitan armas y caballos y les hacemos hombres políticos no los haremos cristianos.