—No puedo asegurar, á pesar de todo, que llegue á quererle—dijo el abogado.

—No es eso lo que os pido—contestó Jekyll, como si defendiese una causa, y apoyando la mano sobre el brazo de Utterson—no os pido más que justicia; os pido que le ayudéis por amor á mí, cuando yo no esté aquí.

Utterson no pudo impedir que se le escapase un profundo suspiro.

—Bien—dijo—lo prometo.


EL CASO DEL ASESINO DE CAREW.

Un año después, poco más ó menos, en el mes de octubre de 18**, la ciudad de Londres quedó horrorizada por un crimen que demostraba una brutalidad poco común, siendo el hecho más ruidoso aun á causa de la alta posición de la víctima. Una criada que vivía en una casa situada cerca del río, subía á acostarse hacia las once. Aunque la neblina había cubierto á la ciudad durante las primeras horas del día, la noche estaba clara, y la callejuela á la cual tenía vistas la ventana del cuarto de la criada, se hallaba brillantemente iluminada por la luz de la luna llena. Nuestra mujer tenía ideas románticas, pues se sentó sobre su baúl, que estaba colocado precisamente al lado de la ventana, y se entregó por completo á sus ensueños.

Jamás—acostumbraba á decir, derramando lágrimas, cuando refería después el acontecimiento—jamás se había sentido tan en paz con todos los hombres, ni había tenido ideas tan buenas acerca del mundo. Hallándose sentada así, vió á un caballero de edad, de buen porte, con el pelo blanco, que caminaba casi rozando la pared de la callejuela; á su encuentro fué otro caballero, de pequeña estatura, en quien no había reparado ella al principio. Cuando llegaron bastante cerca uno de otro para poder hablar, el hombre de más edad se inclinó, acercándose al otro con la mayor deferencia.

No pareció que el objeto de su pregunta fuese de grande importancia; y, según su manera de hablar, podía suponerse que sólo preguntaba el camino; la luna se reflejaba en su rostro mientras hablaba, y la muchacha se alegraba de verlo, porque parecía indicar un carácter ingénuo, con un no sé qué de altivo, y como de amor propio bien fundado.