—Sí, María.
—¡No!... Por lo menos no se ha pronunciado su nombre. Hablamos... hablamos del éxito.
—Y Pedro considera que el éxito es caprichoso, siempre ó casi siempre injusto, que se ofrece al más torpe ó al más tonto, y que se niega al mérito, al esfuerzo, al sacrificio... ¡Qué bien veo á Pedro en esto, y cómo sabe hacerse la mosca muerta para intrigar mejor y dar los golpes más certeros!
—No. Vázquez considera, como yo, que el éxito suele ser el salario de los que se doblegan á todas las influencias y se dejan llevar por todas las corrientes, tengan méritos ó no...
—¿Sabe, María, que usted piensa mucho? ¿Sabe que piensa demasiado para poder sentir?
—¿Y eso significa?...
—Que quien tanto analiza, señal es que quiere poco.
—¿Deben aceptarse las cosas y los hombres sin examen?
—¡Bah! Bien admira á Pedrito...
—Analizando, como usted dice.