Por la tarde, á la hora en que debía cerrarse el comicio, del comité provincial salieron estrepitosas notas musicales, en la calle frente á la puerta comenzó á funcionar el infaltable mortero municipal dirigido por D. Máximo en persona, estallaron las bombas de estruendo en el aire caldeado por un día bochornoso de sol, y los paisanos desarrapados, llevados de todas partes para las elecciones, formaron un grupo, abigarrado y maloliente, que con la banda de Castellone á la cabeza recorrió el pueblo dando vivas al partido provincial y mueras á los cívicos, atestiguando de aquel modo el indiscutible triunfo del oficialismo, las inmensas simpatías de que gozaban las autoridades locales que el pueblo por nada quería cambiar, y la impotencia de los cuatro locos que se arrogaban la representación política de ese mismo pueblo, unánime como tabla, sin embargo, para hacer creer á los inexpertos que de veras había una oposición en Pago Chico, donde á lo único que las personas sensatas hacían la guerra, era á los perturbadores que bajo la careta del patriotismo querían trastornarlo todo, por aquello de que á río revuelto ganancia de pescadores...
Así por lo menos lo dijo al día siguiente el diario oficial, llenando al pasar de improperios á todos cuantos habían intentado sacudir el yugo.
Viera, entre tanto, sentado á la puerta de su casa, oía todo aquel innoble regocijo, en el abatimiento provocado por la continuada tensión nerviosa de aquel día, en el que desarrolló más esfuerzo del necesario para realizar alguna obra hercúlea, como la higienización de las caballerías de Augías, por ejemplo... Confusas imágenes, vagos sueños de evangelización y sacrificio cruzaban por su mente, sentía un nudo en la garganta, una opresión en el pecho, é incapaz de sintetizar después del análisis, de obrar basándose en la triste experiencia, sólo acertaba á balbucir:
—¡Será posible! ¡Será posible!
Y como en esta fórmula vaga se materializaba su ideal, su ¡será posible! era protesta, programa y credo,—lo más puro, y por lo mismo lo más inmaterial, imponderable, sublime...
Buscó largo rato lo que había de hacer... Todo se le presentaba impreciso. No podía resolverse á nada. No sabía. Entonces, en pleno reino de lo abstracto, sólo atinó á buscar su abstracción espiritual y sentimental más alta:
Se fué á ver á su novia.