[74] El tema es la leyenda de un caballero que está enamorado y cautivo de una hada, y que sufre la nostalgia de la libertad. Hay analogías entre el poema y el de Tannhaüser. Beethoven trabajó en ella de 1823 a 1826. (Véase A. Ehrhard, Franz Grillparzer, 1900).
[75] Tenía Beethoven desde 1808 el designio de escribir la música de Fausto. (La primera parte del Fausto acababa de publicarse, con título de Tragedia, en el otoño de 1807). Era éste su más caro proyecto. (Was mir und der Kunst das Hoechste ist.)
[76] “¡El Mediodía de Francia! ¡Allá está! ¡Allá está!” (Südliches Frankreich, dahin! dahin!) (Cuaderno de la Biblioteca de Berlín).... “...Partir de aquí: sólo con esta condición podrás de nuevo elevarte a las altas regiones de tu arte... una sinfonía, después partir, partir, partir... En el estío, trabajar para el viaje... Recorrer Italia, la Sicilia, con algún otro artista”. (Id.)
[77] En 1819 estuvo a punto de ser perseguido por la policía, por haber dicho en voz alta, “que después de todo Cristo no había sido más que un judío crucificado”. Escribía entonces la Misa en re; y es bastante decir de la libertad de sus inspiraciones religiosas. En cuanto a sus opiniones políticas, Beethoven atacaba audazmente los prejuicios y los vicios del Gobierno; le reprochaba, entre otras cosas, la organización de la justicia, arbitraria y servil, llena de trabas por un largo procedimiento; la policía, que tendía constantemente a propasarse de sus atribuciones; la burocracia bizarra e inerte, que mataba toda iniciativa individual y paralizaba la acción; los privilegios de una aristocracia degenerada, tenaz en arrogarse exclusivamente los más altos puestos del Estado; la impotencia del soberano para proveer al bienestar de los ciudadanos. Parece que sus simpatías en materia política estaban entonces por Inglaterra.
[78] El suicidio de su sobrino.
[79] Véase sobre La última enfermedad y la muerte de Beethoven un artículo del doctor Klotz-Forest, en la Chronique Médicale de 1.º y 15 de abril de 1906. Se tienen informaciones muy precisas por los Cuadernos de Conversación, en los cuales están escritas las preguntas del doctor, y por el relato del médico mismo (Dr. Wawruch), publicado con el título de: Aerztlicher Rückblick auf L. V. B. letzte Lebenstage en la Wiener Zeitschrift, en 1842 (fechado el 20 de mayo de 1827). Hubo dos fases en la enfermedad: primero, accidentes pulmonares, que parece fueron detenidos después de seis días; “el séptimo día se sintió suficientemente bien para levantarse, caminar, leer y escribir; y segundo, perturbaciones digestivas, complicadas con perturbaciones de la circulación.”
“El octavo día lo encontré aniquilado, con el cuerpo todo amarillo. Un violento acceso de diarrea, complicado con vómitos, estuvo a punto de acabar con su vida en la noche. A partir de este momento, la hidropesía se desarrolló. Para esta recaída hubo causas morales que son mal conocidas. Una cólera violenta, un sufrimiento profundo, determinado por la ingratitud que había tenido que sufrir, y un ultraje inmerecido, habían determinado esta explosión”, dice el doctor Wawruch. “Temblando, con estremecimientos, estaba encorvado por el dolor que le desgarraba las entrañas”. Resumiendo estas diversas observaciones, el doctor Klotz-Forest diagnostica, tras de un ataque de congestión pulmonar, la cirrosis atrófica de Laennec (enfermedad del hígado), ascitis y edema de los miembros inferiores. Cree que el uso inmoderado de las bebidas espirituosas contribuyó a agravar el mal. Ésta era ya la opinión del doctor Malfatti: “Sedebat et bibebat”.
[80] Los recuerdos del cantante Luis Cramolini, que acaban de ser publicados, cuentan una emocionante visita a Beethoven durante su última enfermedad, en la cual Beethoven se mostró con una serenidad y una bondad conmovedoras. (Véase la Frankfurter Zeitung, de 29 de septiembre de 1907).
[81] Las operaciones se le hicieron el 20 de diciembre, el 8 de enero, el 2 y el 27 de febrero. El pobre hombre, en su lecho de muerte, estaba devorado por las chinches. (Carta de Gerhard von Breuning).
[82] El joven músico Anselmo Hüttenbrenner.“¡Alabado sea Dios!”,—escribió Breuning.—“Démosle gracias por haber puesto fin a este prolongado y doloroso martirio”.—Todos los manuscritos, libros y muebles de Beethoven fueron vendidos en remate, en 1575 florines. El catálogo comprendía doscientos cincuenta y dos números de manuscritos y de libros musicales que no sobrepasaron la suma de novecientos ochenta y dos florines, treinta y siete kreutzer. Los Cuadernos de Conversación y los Tagebücher fueron vendidos en un florín, veinte kreutzer. Entre sus libros Beethoven poseía, de Kant, Naturgeschichte und Theorie des Himmels; de Bode, Anleitung zur Kenntnis des gestirnten Himmels; Thomas von Kempis, Nachfolge Christi. La censura se apoderó de: Seume, Spaziergang nach Syrakus; Kotzebue, Ueber den Adel; Fessler, Ansichten von Religion und Kirchentum.