[64] Biblioteca de Berlín.
[65] Also ganz so als standen Worte darunter. (“Enteramente como si hubiera en ellos palabras”).
[66] La Misa en re, op. 123.
[67] Beethoven, agobiado por los trajines domésticos, la miseria, los cuidados de todo género, no escribió en cinco años, de 1816 a 1821, más que tres obras para piano (op. 101, 102, 106). Sus enemigos decían que estaba agotado; se volvió a entregar al trabajo en 1821.
[68] En febrero de 1824. Firmaron: Príncipe C. Lichnowski, conde Mauricio Lichnowski, conde Mauricio de Fries, conde M. de Dietrichstein, conde F. de Palfy, conde Czernin, Ignacio Edler de Mosel, Carlos Czerny, abate Stadler, A. Diabelli, Artaria y C., Steiner y C., A. Streicher, Zmeskall, Kiesewetter, etc.
[69] “Mi carácter moral es conocido públicamente”, contestó con altivez Beethoven al municipio de Viena el 1.º de febrero de 1819, para reivindicar su derecho a la tutela de su sobrino. “Hasta los escritores distinguidos como Weissenbach, han juzgado que valía la pena consagrarle algunas páginas”.
[70] En agosto de 1824 estaba asediado por el temor de morir bruscamente de un ataque, “como mi querido abuelo, a quien tanto me parezco”, escribió el 16 de agosto de 1824 al doctor Bach. Sufría mucho del estómago. Estuvo muy mal durante el invierno de 1824-1825. En mayo de 1825 tuvo expectoraciones de sangre y hemorragias de la nariz. El 9 de junio de 1825 escribió a su sobrino: “Mi debilidad llega a menudo al extremo... La señora de la guadaña no tardará en venir”.
[71] La Novena Sinfonía fué ejecutada por la primera vez, en Alemania, en Francfort, el 1.º de abril de 1825; en Londres, el 25 de marzo de 1825; en París, el 27 de marzo de 1831, en el Conservatorio. Mendelssohn, a los 17 años, la ejecutó en una audición de piano en la Jaegerhalle de Berlín, el 14 de noviembre de 1826. Wagner, estudiante en Leipzig, la recogió entera de su mano; y, en una carta de 6 de octubre de 1830 al editor Schott, le ofreció una reducción de la sinfonía para piano a dos manos. Se puede decir que la Novena Sinfonía decidió la vida de Wagner.
[72] “Apolo y las Musas no querrán abandonarme aún a la muerte, ¡porque es tanto lo que les debo todavía! Es preciso que antes de mi partida para los Campos Elíseos deje tras de mí lo que el Espíritu me inspira y me ha ordenado cumplir. Me parece que apenas he escrito algunas notas”. (A los hermanos Schott, el 17 de septiembre de 1824. Nohl, Neue Briefe, CCLXXII).
[73] Escribió Beethoven a Moscheles, el 18 de marzo de 1827: “Una sinfonía bosquejada por completo está en mi pupitre, con una nueva obertura”. Este bosquejo no ha sido encontrado nunca. Se lee únicamente en sus notas: “Adagio cántico. Canto religioso para una sinfonía a la manera antigua (Herr Gott dich loben wir.—Alleluja), sea como trozo independiente, o como introducción a una fuga. Esta sinfonía podría ser caracterizada por la entrada de las voces, bien en el finale, bien desde el adagio. Los violines de la orquesta, etc., decuplicados para los últimos movimientos. Hacer entrar las voces una a una, o repetir en cierta manera el adagio, en los últimos movimientos. Para texto del adagio un mito griego, o un cántico eclesiástico; en el allegro, fiesta a Baco”. (1818). Como se ve la conclusión coral estaba entonces reservada para la Décima y no para la Novena Sinfonía. Más tarde dijo que quería realizar en su Décima Sinfonía “la reconciliación del mundo moderno con el mundo antiguo, lo mismo que Goethe había intentado en su Segundo Fausto”.