[54] Se encontraba siempre mal alojado. En treinta y cinco años cambió treinta veces de casa en Viena.
[55] Beethoven se había dirigido personalmente a Cherubini, que era “de sus contemporáneos aquél a quien más estimaba”. (Nohl, Cartas de Beethoven, CCL). Cherubini no le contestó.
[56] “Yo no me vengo nunca, escribía también a la señora Streicher. Cuando me veo obligado a obrar contra los demás, no hago sino lo estrictamente necesario para defenderme, o para impedirles hacer mal”.
[57] Nohl, CCCXLIII.
[58] Nohl, CCCXIV.
[59] Nohl, CCCLXX.
[60] Nohl, CCCLXII-LXVII. Una carta que acaba de encontrar en Berlín M. Kalischer, muestra con qué pasión Beethoven ambicionaba hacer de su sobrino “un ciudadano útil al Estado”. (De primero de febrero de 1819).
[61] Schindler, que lo vió entonces, dice que se volvió súbitamente como un viejo de setenta años, gastado, sin fuerza, sin voluntad. Habría muerto si Carlos hubiera muerto. Murió pocos meses después.
[62] El dilettantismo de nuestro tiempo no ha dejado de procurar la rehabilitación de este pillo. Esto no puede sorprender.
[63] Carta de Fischenich a Charlotte Schiller (enero de 1803). La oda de Schiller había sido escrita en 1785. El tema actual aparece en 1808, en la Fantasía para piano, orquesta y coro, op. 80, y en 1810 en el Lied sobre palabras de Goethe: Kleine Blumen, kleine Blaetter. He visto en un cuaderno de notas de 1812, propiedad del doctor Erich Prieger, en Bonn, entre los bosquejos de la Séptima Sinfonía y un proyecto de obertura de Macbeth, un ensayo de adaptación de las palabras de Schiller al tema que utilizó más tarde en la obertura op. 115 (Namensfeier). Algunos de los motivos instrumentales de la Novena Sinfonía aparecen antes de 1815; y en fin, el tema definitivo de la Alegría está anotado en 1822, así como todos los demás aires de la Sinfonía, salvo el trío, que viene después, en seguida del andante moderato, y por último el adagio que aparece al final.—Sobre el poema de Schiller y sobre la falsa interpretación que acerca de él se ha querido dar, en nuestro tiempo, substituyendo la palabra Freude (Alegría) por la palabra Freiheit (Libertad), véase un artículo de Carlos Andler en Pages Libres (8 de julio de 1905).