“Será necesario que pasen algunos años antes que los hombres despierten de su hipnotismo y comprendan que de ninguna manera podrían saber si Dreyfus era culpable o no, y que cada uno tiene otros intereses más importantes e inmediatos que el Asunto Dreyfus”. (Shakespeare, traducción de Bienstock, páginas 116-118).
[708] “El Rey Lear es un drama muy malo, muy negligentemente escrito, que no puede inspirar sino disgusto y fastidio”. Otelo, por el cual Tolstoi muestra algunas simpatías, sin duda porque la obra concuerda con sus pensamientos de entonces sobre el matrimonio y sobre los celos, “con ser el menos malo de los dramas de Shakespeare, no es más que un tejido de palabras enfáticas”. El personaje de Hamlet no tiene ningún carácter, “es un fonógrafo del autor, que repite todas sus ideas, al hilo”. En cuanto a La Tempestad, Cymbelino, Troilus, etc., Tolstoi no los menciona si no es por su “inepcia”. El único personaje de Shakespeare que encuentra natural es el de Falstaff, “precisamente porque aquí el lenguaje de Shakespeare, lleno de frías bromas y juegos de palabras ineptas, concuerda con el carácter falso, vanidoso y libertino de este ebrio repugnante”.
Tolstoi no siempre había pensado así. Entre 1860 y 1870 tenía placer en leer a Shakespeare, sobre todo en la época en que tuvo la idea de escribir un drama histórico sobre Pedro I. En sus notas de 1869 se ve que aún tomaba a Hamlet por modelo y por guía. Después de citar sus trabajos concluidos, La Guerra y la Paz, que relacionaba con el ideal homérico, agregaba Tolstoi: “Hamlet y mis futuros trabajos: poesía del novelista en la pintura de caracteres”.
[709] Coloca en “el arte malo” sus “obras de imaginación” (¿Qué es el arte?). Ni siquiera exceptúa de su condenación del arte moderno sus propias obras teatrales, “desnudas de esta concepción religiosa que debe formar la base del drama del porvenir”.
[710] Más exactamente: “Es la dirección de la corriente del río”.
[711] Desde 1873 escribía Tolstoi: “Pensad lo que queráis, pero de tal manera que cada palabra pueda ser comprendida por el carretero que transporta los libros de la imprenta. No es posible escribir nada malo en una lengua enteramente clara y sencilla”.
[712] Tolstoi ha dado el ejemplo: Sus cuatro Libros de Lectura para los niños campesinos, han sido adoptados en todas las escuelas de Rusia, laicas y eclesiásticas. Sus Primeros Cuentos Populares son el alimento de millares de almas. “En el bajo pueblo, escribe Stephan Anikine, antiguo diputado a la Duma, el nombre de Tolstoi se confunde con la idea de ‘libro’. Se puede escuchar a menudo, a algún pequeño aldeano, pedir ingenuamente, en una biblioteca: ‘Dadme un buen libro, un Tolstoi’, es decir un libro grueso”. (En memoria de Tolstoi, lecturas hechas en el aula de la Universidad de Ginebra, el 7 de diciembre de 1910).
[713] Este ideal de la unión fraternal entre los hombres no señala para Tolstoi el término de la actividad humana; su alma insaciable le hace concebir un ideal desconocido, más allá del amor. “Tal vez la ciencia descubrirá un día, para el arte, un ideal aún más elevado, y el arte lo realizará”.
[714] A estos mismos años pertenece, según la fecha de la publicación y sin duda también de su conclusión, una obra que en realidad fué escrita en los tiempos felices del noviazgo y de los primeros años de matrimonio: la hermosa historia de un caballo, Kholstomier (1861-1886). Habla de ella Tolstoi en una carta a Fet, de 1863. (Correspondencia inédita, página 35). El arte de sus principios, con sus paisajes finos, su simpatía penetrante hacia las almas, su humor, su juventud tiene parentesco con las obras de su período de madurez. (La felicidad conyugal, La Guerra y la Paz). El final macabro, las últimas páginas sobre los cadáveres comparados del viejo caballo y de su amo, son de una brutalidad de realismo que recuerda los años siguientes a 1880.
[715] La Sonata a Kreutzer, El Poder de las Tinieblas.