[115] Julio, 1517. Carta escrita de Carrara a Domenico Buoninsegni.
[116] Julio, 1523. Carta a Bart. Angiolini.
[117] Constantemente en las cartas a su padre: “No se atormente usted” (primavera de 1509). “Me apena que usted viva en semejante angustia, no piense usted en esto, se lo suplico”. (27 de enero de 1509). “No se asuste usted, no tenga ni una onza de tristeza”. (15 de septiembre de 1509).—El viejo Buonarroti parece haber tenido, como su hijo, crisis de terror pánico. En 1521, como se verá más adelante, huyó bruscamente de su propia casa gritando que su hijo lo había arrojado.
[118] “En la dulzura de una perfecta amistad se oculta con frecuencia un agravio al honor y a la vida...”. (Soneto LXXIV, a su amigo Luis del Riccio, que acababa de salvarlo de una enfermedad grave en 1546).—Véase la hermosa carta de justificación que le escribió, en 15 de noviembre de 1561, su fiel amigo Tommaso de Cavalieri, de quien sospechaba injustamente: “Estoy más que seguro de no haberos ofendido jamás; pero creéis demasiado fácilmente a los que menos deberíais creer...”.
[119] “Vivo en continua desconfianza... No tengáis confianza en nadie, dormid con los ojos abiertos”.
[120] Cartas de septiembre y octubre de 1515 a su hermano Buonarroto: “No te burles de lo que te escribo... No debe uno burlarse de nadie; y en estos tiempos, vivir en el temor y la inquietud no perjudica ni al cuerpo ni al alma... En cualquier tiempo es bueno inquietarse...”.
[121] Con frecuencia en sus cartas se llama “melancólico y loco”, “viejo y loco”, “loco y malvado”. Por lo demás, se defiende de esta locura que se le reprocha, alegando que nunca ha hecho daño más que a sí mismo.
[122] Poesías, XLII.
Ché degli amanti è men felice stato
Quello, ove’l gran desir gran copia affrena,
C’una miseria di speranza piena.