[175] Se ha conservado el detalle de estas deliberaciones. (Milanesi, Contratti artistici, páginas 620 y siguientes). El David permaneció hasta 1873 en el lugar señalado por Miguel Ángel, frente al Palacio de la Señoría. Después, la estatua, que había sido perjudicada de una manera inquietante por la lluvia, fué llevada a la Academia de Bellas Artes de Florencia, a una rotonda especial (Tribuna del David.) El Circolo Artistico de Florencia propone ahora mandar hacer una copia en mármol blanco para elevarla en el sitio antiguo, frente al Palacio Viejo.
[176] Relación contemporánea e Historias Florentinas de Pietro di Marco Parenti.
[177] Debemos agregar que la casta desnudez del David ofendía el pudor de Florencia. El Aretino, reprochando a Miguel Ángel la indecencia de su Juicio Final, le escribía, en 1545: “Imitad la modestia de los florentinos, que ocultan con hojas de oro las partes vergonzosas de su bello Coloso”.
[178] Alusión a la estatua ecuestre de Francesco Sforza, que Leonardo dejó sin terminar y con la cual los arqueros gascones de Luis XII se divirtieron tomando como blanco el modelo en yeso.
[179] Relación de un contemporáneo. (Anónimo de la Magliabecchiana.)
[180] Se le impuso la humillación de pintar la victoria de los florentinos sobre sus amigos los milaneses.
[181] O la Guerra de Pisa.
[182] El cartón de Miguel Ángel que fué el único ejecutado desde 1505, desapareció en 1512, cuando los motines provocados en Florencia por el regreso de los Médicis. Esta obra sólo es conocida por copias fragmentarias. La más famosa de estas copias es el grabado de Marco Antonio. (Los Trepadores.) En cuanto al fresco de Leonardo, Leonardo mismo bastó para destruirlo. Quiso perfeccionar la técnica del fresco y ensayó una pintura de aceite que no se conservó; en 1506 abandonó desalentado este trabajo, que ya en 1550 no existía.
De este período de la vida de Miguel Ángel (1501-1505) son también los dos bajo relieves circulares de la Madona y del Niño que están en la Royal Academy de Londres y en el Museo del Bargello de Florencia; la Madona de Brujas, adquirida en 1506 por unos comerciantes flamencos, y el gran cuadro al temple de la Santa Familia de los Uffizi, el más bello y más cuidado de los de Miguel Ángel. Su austeridad puritana y su aspecto heroico, se oponen rudamente a las languideces afeminadas del arte leonardesco.
[183] Condivi.