[229] Contrato de 6 de marzo de 1513. El nuevo proyecto, más grande que el proyecto primitivo, comprendía 32 grandes estatuas.

[230] Parece que en este tiempo sólo aceptó Miguel Ángel un encargo: el del Cristo de la Minerva.

[231] El Moisés debía ser una de las seis figuras colosales para el coronamiento del piso superior de la tumba de Julio II. Miguel Ángel no dejó de trabajar en esta obra hasta 1545. Los Esclavos, en los cuales Miguel Ángel trabajaba en 1513, fueron enviados por él, en 1546, a Roberto Strozzi, el republicano florentino desterrado entonces en Francia, quien los obsequió a Francisco I.

[232] No le escatimaba demostraciones de afecto; pero Miguel Ángel le producía miedo. Se sentía inquieto junto a él:

“Cuando el Papa habla de vos, escribe Sebastián del Piombo a Miguel Ángel, parece que habla de uno de sus hermanos; tiene casi las lágrimas en los ojos. Me ha dicho que habéis sido educados juntos, y asegura que os comprende y os ama. Pero vos dais miedo a todos, hasta a los Papas”. (27 de octubre de 1520).

Miguel Ángel era motivo de burlas en la corte de León X, por sus imprudencias de lenguaje. Una malhadada carta que escribió al Cardenal Bibbiena, protector de Rafael, fué un regocijo para sus enemigos.

“No se habla de otra cosa en el palacio más que de vuestra carta, dice Sebastián a Miguel Ángel; hace reír a todos”. (Julio 3 de 1520).

[233] Bramante había muerto en 1514. Rafael acababa de ser nombrado superintendente de la construcción de San Pedro.

[234] “Quiero hacer de esta fachada una obra que sea espejo de la arquitectura y de la escultura para toda Italia. Es preciso que el Papa y el Cardenal (Julio de Médicis, el futuro Clemente VII) decidan pronto si quieren que la haga o no. Si quieren que yo la haga, es preciso firmar un contrato... Messer Domenico, dadme una contestación firme respecto a sus intenciones. Esto sería para mí una gran alegría”. (A Domenico Buoninsegni, julio de 1517).—El contrato fué firmado con León X el 19 de enero de 1518, y Miguel Ángel se comprometió a levantar la fachada en ocho años.

[235] Carta del Cardenal Julio de Médicis a Miguel Ángel, de febrero 2 de 1518: “Hemos tenido alguna sospecha de que seáis del partido de los Carraras por interés personal y que deseáis depreciar las canteras de Pietrasanta... Os hacemos saber, sin entrar en otras explicaciones, que Su Santidad quiere que todo el trabajo emprendido se ejecute con los bloques de mármol de Pietrasanta y no con otros... Si procedéis de otra manera, será contra los deseos expresos de Su Santidad y los nuestros, y tendríamos razón para irritarnos en contra vuestra... Alejad, pues, toda obstinación de vuestro espíritu”.