[236] “Fuí hasta Génova en busca de barcos. Los de Carrara han comprado a todos los patrones... Tengo que ir a Pisa”... (Carta de Miguel Ángel a Urbano; abril 2 de 1518). “Los barcos que contraté en Pisa no vinieron. Creo que he sido burlado. ¡Esta es mi suerte en todo! ¡Oh, mil veces maldito el día en que salí de Carrara! Esta es la causa de mi ruina”. (Carta de abril 18 de 1518).

[237] Carta de abril 18 de 1518. Y algunos meses más tarde: “La cantera es muy escarpada y la gente muy ignorante... ¡Paciencia! Hay que domar a las montañas e instruir a los hombres...”. (Carta de septiembre de 1518, a Berto da Filicaja).

[238] El Cristo de la Minerva y la tumba de Julio II.

[239] Carta de diciembre 21 de 1518 al Cardenal d’Agen. De este tiempo son tal vez las cuatro estatuas informes, apenas esbozadas, de las grutas Boboli. (Cuatro Esclavos, para la tumba de Julio II).

[240] Cartas, 1520, edición Milanesi, página 415.

[241] Miguel Ángel encargó que terminara este Cristo a su inepto discípulo Pietro Urbano, quien “lo estropeó”. (Carta de Sebastián del Piombo a Miguel Ángel, septiembre 6 de 1521). El escultor Frizzi, de Roma, reparó como pudo las torpezas de Urbano.

Todas estas contrariedades no impedían a Miguel Ángel buscar nuevas tareas para aumentar las que ya lo aplastaban. El 20 de octubre de 1519, firmó la petición de los Académicos de Florencia a León X para llevar los restos de Dante, de Rávena a Florencia, y se ofreció a elevar al poeta divino un monumento digno de él.

[242] El 6 de abril de 1520.

[243] El Vencedor.

[244] En 1526, Miguel Ángel tenía que escribirle semanalmente.