Afortunadamente no es así; entre aparentes contradicciones, Dios triunfa siempre; entre huracanes y nublados, el sol siempre brilla.
Mi mujer me esperaba con impaciencia; almorzamos en el restaurant de la calle del Banco, y empleé la tarde en escribir para La América, el primer artículo sobre la Europa. De este modo dió fin el dia vigésimo.
=Dia vigésimo=.
Historias.
¡Pobre Luisa! Así se llama la mujer vestida de negro. Cuando volvimos de almorzar, estuvimos hablando con la lechera, la cual nos reveló secretos que nos afligen profundamente. La jóven que habita uno de los cuartos principales del hotel de enfrente, no es francesa; es de Pisa, una de las más célebres ciudades de Toscana, una de las más bellas ciudades del mundo. A Pisa fué, con el objeto de convalecer de una enfermedad, cierto estudiante del partido de Rodhese, departamento de Lyon; el tal estudiante vió á Luisa, se enamoró de ella, hubo de decírselo, y á ella hubo de parecerla bien: si no bien, no debió parecerla mal, por lo que luego verán mis lectores. Luisa se enamoró tambien, y esto era necesario para que se cumpliese la verdad constante de que las jóvenes se enamoran siempre, casi siempre, de lo que ha de hacerlas desgraciadas. Es un arcano incomprensible de la edad, una sombra que lleva consigo la inocencia. El amante descubre á su familia y á la de la novia, la intencion que abriga de unirse á Luisa, y ambas familias se opusieron abiertamente, en atencion á la poca edad de los novios, puesto que él no tenia veinte años, y ella acababa de cumplir diez y siete. Los novios insistieron en sus propósitos, y no sólo insistieron, sino que se amaron con más ahinco, se amaron con el frenesí de la prohibicion; más claro, se divinizaron en su fantasía, creyéndose héroes de novela, mártires del amor. La generalidad de los padres ignora cuánto influye esto, y con cuánto cuidado se debe evitar. Creen que esas imaginaciones son poesía…. ¡Ah! ellos no saben que la poesía es una de las cosas que más arrastran á la humanidad, uno de los poderes más formidables de la vida, especialmente cuando todavía hemos vivido poco, cuando la hiel de los desengaños no ha acibarado nuestro corazon, cuando nos encontramos en la poesía del que sueña, porque todavía no comprende. Sí; entiéndanlo los padres; la fantasía, la emocion poética, es lo que más seduce á una jóven; eso que ellos creen que es un puro romance de ciegos, es la tentacion más fascinadora y más irresistible. El sueño del alma es lo que más puede en el hombre y en la mujer, cuando el alma de las mujeres y de los hombres se encuentra en la edad de soñar. El estudiante y esa pobre mujer de enfrente se poetizaron, se creyeron víctimas sacrificadas á la violencia, á la tiranía, y no hay poder humano que tenga fuerza contra esa apoteosis de la imaginacion. Y cuanto más se sufre, cuanto más se padece, cuanto más se llora, tanto más se ama aquella desventura, aquella pasion, aquella poesía. Cuantos más dolores pasa el mártir, tanto más ama la palma del martirio. Luisa y su amante se habian enamorado con un doble afecto: se habian enamorado de sus personas y de su infortunio; se amaban por lo que se amaban y por lo que sufrian; por lo que sentian y por lo que lloraban; es decir, se amaban como amantes y como héroes. Algunos padres continuarán creyendo que estas verdades son cuentos de bruja, coplas de Calaino; pero los resultados tienen una elocuencia que no miente.
La familia del estudiante le mandó que volviera á Rodhese; pero el estudiante no volvia. Los padres de la novia la prohibieron que se asomara á los balcones con el fin de ver á su amante; pero la novia se asomaba. ¡Poesías! ¡Pura poesía! Bien, contesto yo; serán poesías ó lo que ustedes quieran; pero el hecho es que los padres mandaban á la novia que no se asomase, y sin embargo la novia se asomaba; el hecho es que la familia del estudiante le mandaba que se volviese al departamento de Lyon, y sin embargo el estudiante no volvia.
Vista la resistencia del muchacho, sus padres acudieron á la política, á que siempre acuden los padres que no tienen talento, ó que no conocen el corazon humano. El modo, dicen estos padres, de que el pájaro vuelva á la jaula, es hacer de modo que no halle alpiste fuera, y discurriendo así, les parece que se han salvado con un golpe supremo de sabiduría. ¡Qué ignorancia! ¡Qué error! En efecto, el pájaro vuelve á la jaula, cuando fuera de ella no encuentra alpiste; vuelve á la jaula para no morirse de hambre; pero no vuelve él; vuelve la necesidad que le obliga; vuelve el hambre que siente; no vuelve el hijo; vuelve el hambre. ¿Y qué? ¿Los padres son padres de esa hambre ó de ese hijo? El pájaro vuelve á la jaula, y en ella permanece encerrado, mientras que no rompe con el pico algun alambre de la prision. Luego que puede huir, huye. Luego que puede tender el vuelo al aire libre, á los rayos del sol, lo hace. Pero ¿hace bien ó mal? No lo sé; no quiero saberlo, ni averiguarlo, ni aun oirlo. Sé que el prisionero ama la libertad; sé que quien está á oscuras ama la luz; sé que quien vive emparedado, desea estirar sus miembros, desea moverse, agitarse, respirar; sé que lo desea fanáticamente, con un ánsia frenética, con un instinto providencial. Los padres que opinan de otro modo están engañados, y mil desgracias que ocurran cada dia, vienen real y positivamente, menos de la liviandad de los hijos, que de aquel engaño de los padres. ¡Quitarles el alpiste, para que vivan encerrados en la jaula! No; eso no es tener hijos; eso es tener cautivos ó esclavos; eso no es ser padres; eso es ser carceleros. Y ¿qué amor quiere un padre que el hijo le tenga, qué respeto quiere que el hijo le profese, cómo solicita que el hijo le venere y le ame, cuando no se presenta á él como padre, sino como cómitre, como tirano, como carcelero?
Yo suplico á los padres que piensan así, que oigan y que contesten; no que me contesten de palabra, no que me contesten tampoco por escrito; sino que se respondan á sí propios en su conciencia y en su corazon.
Su hijo es un hombre; un hombre que nace para amar, como para amar nació su padre. Ese hijo ama en virtud de un instinto superior á su voluntad, á sus ideas, á su poder; superior al poder, á las ideas y á la voluntad de todo el mundo. ¿Qué intentan los padres contra ese instinto? No pueden quitar ese instinto del alma de sus hijos, como no pueden remover los montes, ó secarlos mares; ¿qué intentan contra el mar y contra los montes?
El amor viene como vienen las plagas, las tormentas, los huracanes; como la luz cae de los astros; como el aire corre por la atmósfera. ¿Qué intentan los padres contra ese misterio de la vida? ¿Qué quieren hacer para que el ambiente no corra, y el huracan no sople, y la luz no descienda, y el contagio no infeste, y el trueno no estalle? ¿Qué pretenden contra el huracan, contra el contagio, contra el ambiente y contra la luz?