—¡Garçon!
—¡Monsieur!
—Portez-nous deux couverts de six francs chaque, s'il vous plaît.—Sírvase usted traernos dos cubiertos de á seis francos cada uno. Esto se lo dije ahuecando mucho la voz, casi balbuceando las palabras, y mirando distraida y desdeñosamente hácia el paseo del Palacio Real. El garçon hizo un movimiento de cabeza, y desapareció como un rehilete.
—¡Por Dios, no te rias! dije á mi mujer que ya empezaba á fruncir los labios.
A poco vuelve el mozo con los preparativos, seguido de otro mozo que traia los entremeses, y de un tercer mozo que traia tambien no sé qué cosa. Me dirigieron varias preguntas, me invadieron de varios modos, me hablaron de diferentes frutas, vinos y licores; pero yo me parapeté acérrimamente, y no habia santos del cielo que me sacasen de mis aspilleras. ¡Merci! ¡Merci! contestaba yo á diestro y siniestro á todo lo que me proponian.
—¿Voulez-vous Champagne? ¿Quiere usted vino de Champagne?
—¡Merci!
—¿Rhin?
—¡Merci!
—¿Château-amer?