—¡Merci!

¿Voulez-vous?…

—¡Merci!

Mucha pulcritud, mucho hacer que hacemos, platos muy bonitos, mucha salsa, mucho adobo, muchos requilorios; pero … hemos almorzado muy medianamente. Á todo este almuerzo, hubiéramos preferido á no dudar un plato de callos de los ventorrillos de Madrid. ¡Lógica portentosa del temperamento y del carácter! El lavar la cara, el disfrazarlo todo, el dar á todo un contorno exterior que agrade á los sentidos, la mogiganga parisiense, el inexorable palaustre, ha entrado aquí hasta en la cocina, como dije en otro lugar.

Engañar con bellas apariencias; engañar de modo que el engañado se vaya contento; organizar ese engaño agradable, hasta el punto de convertirlo en arte, en ciencia, en moral, en historia, en industria, en comercio, en oficio, en costumbre, en trato social, en todo, absoluta y estrictamente en todo, hasta en política, hasta en religion: hacer de ese engaño ingenioso todo un poder, un poder grande, dominador, universal; hacer de un engaño casi un genio, un genio que se pasea en triunfo por todo el globo; hé aquí el maravilloso secreto de esta curiosa é indescriptible sociedad.

A pesar de mi resistencia á todos los asaltos del mozo, me cogió un par de francos con una chuchería, más uno de propina por las reverencias que nos hizo. El almuerzo nos cuesta cerca de tres duros, y si me hago de miel, no baja un ochavo de tres onzas.

Ya de pié, preguntó al garçon, que podria ser hombre de cuarenta y cinco á cincuenta años, si recordaba algun convite célebre, dado en aquel establecimiento.

—He conocido varios, me contestó; pero el más lujoso fué el que dió, á poco de abrirse el restaurant, un embajador ruso á todo el cuerpo diplomático extranjero. Cada cubierto salió por más de mil francos (doscientos napoleones), y pasaban de ochenta los convidados. Entre los diferentes vinos que se sirvieron era uno de ellos de una casa de Alemania, única en el mundo que lo tiene, cuya botella valia quinientos francos.

—¡Sopla! exclamé yo, mirando á mi mujer. Pues si ha tenido algunos convites como ese, bien puede el tal Vefour tener el riñon, bien cubierto.

Au revoir, garçon. Hasta la vista, mozo.