Sí, muchos hombres casados del mismo Paris, están ajustados anualmente con la dueña del establecimiento: esto es, tienen un palco allí, como lo tienen en el teatro de la grande Opera, en los Italianos ó en el Circo.

Por último, yo no tengo noticia de una casa igual, y no extraño que el jóven, profano á la vida de las grandes ciudades, pierda allí el sentido y se dé en cuerpo y alma al diablo de aquella tentacion. Es el talento que la víbora tiene en saber picar; pero indudablemente hay allí un talento asombroso. Yo no hallo palabras que expresen la memoria que deja aquel encantamiento maldito, sino diciendo que es una CIVILIZACION QUE ESPANTA.

¿A quién podria ocurrirse (y termino con esta especie) que la dueña del establecimiento en cuestion, es una gran señora? Pues nada más cierto.

He oído decir á muchas personas que la corrupcion de Paris, en el sentido indicado, es un hecho muy natural, atendida la circunstancia de que á este pueblo afluyen todas las naciones del mundo.

Algo concedo á esta consideracion; creo tambien que hay vicios orgánicos en la existencia de los grandes centros, de los grandes focos, de las grandes acumulaciones. Creo tambien que la centralizacion causa daños hasta en el censo de poblacion; pero esta creencia no me explica todo lo que aquí veo.

¿Qué virtud atribuirémos á una pastora que vive aislada en el fondo de un bosque? ¿Ha de ser impura con la soledad, con los árboles, con las flores, con el ambiente? ¿Ha de ser impura con las tórtolas ó con los faisanes? Sin vicio no hay virtud; como sin Ocaso no hay Oriente, como no hay martirio sin lucha.

¿Es Paris corrompido porque hay lucha? No; la lucha es necesaria; pero es necesario que sea una lucha moral, una lucha virtuosa, una lucha como no lo es en este gran centro. No está el mal en que una piedra ruede; esto es natural, providente, moralísimo: el mal está en que ruede hácia el abismo; en que ruede hácia donde no debe rodar; en que ruede para precipitarse.

La corrupcion de Paris consiste en que es el pueblo más ingenioso de la tierra, y en que emplea su ingenio, al menos durante el tiempo que atravesamos, en falsear artísticamente las leyes morales.

No, no es vicioso porque se mueve, sino porque se mueve mal.

En todas partes sucede lo mismo, con la diferencia de que hay peor sentimiento, porque hay más hipocresía. Esto dicen los hijos de Paris.