El valor de los billetes del Banco de Lóndres, puestos en circulacion en dicho año, fué el siguiente:

Billetes de quinientos reales. 610 millones. De mil. 390 De dos mil á diez mil. 570 De veinte á cien mil. 430 ———- 2.000 ———-

El movimiento de todos los Bancos ingleses, en la época indicada, representa una cifra de muy cerca de treinta y nueve millones de libras esterlinas, ó sea tres mil novecientos millones de reales, repartida del modo siguiente:

Banco de Lóndres. 20.062.041 libras esterlinas.
De Irlanda. 7.425.740
De Escocia. 4.444.702
Bancos particulares. 3.355.971
Por acciones. 8.113.886
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Total. 39.9022.340
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Basta de guarismos. La aritmética, no crea el lector que la desdeño; pero no es lo que está más en armonía con mis aficiones, y siento que mi alma se anega entra el oleaje contínuo de tanto millon. No obstante, me he detenido en la anterior reseña más de lo que pensaba, atendida la índole de estos apuntes, porque la estadística tiene en nuestro siglo una influencia incalculable. Esta influencia es mucho mayor de lo que nosotros creemos, sin embargo de ser nosotros los que la atribuimos y la damos el influjo que ejerce. En esto, así como en otras muchas cosas, nos acontece lo que á aquel que se entrega al sueño. El es el que se duerme, y él es quien menos sabe que se duerme en efecto. La estadística hoy no es solamente un ramo de ciencia, una simple materia de administracion, un punto de historia, una especie de erudicion social, sino una regla de gobierno, un consejo de Estado, un código, una constitucion. Observemos de dónde proceden casi todas las revoluciones, casi todas las turbulencias, la mayor parte de los conflictos en las sociedades modernas, y en todas esas complicaciones y tumultos hallarémos algun orígen económico, algo administrativo, algo que dice relacion al Tesoro público, á la Hacienda, al Erario; hallarémos algo estadístico. ¿Cuántas caidas de gabinetes no han sido producidas por un empréstito? ¿Cuántos tumultos no han tenido por causa una contribucion? ¿A cuántas crísis gubernamentales no han dado lugar los presupuestos? ¿Cuántos gobiernos no han perdido, y pierden el poder todos los dias, bajo el peso de una bancarota? En fin, baste decir que una mera crísis monetaria, la crísis ocurrida no ha mucho, produjo la modificacion de importantísimos gabinetes europeos. La estadística entró en los consejos constitucionales, fué llamada y oida como un personaje de la nacion, como un gran poder del Estado; la estadística, la aritmética social, el nuevo magnate, expulsó á unos hombres, y llamó á otros para que ocuparan las sillas del gobierno. Esto es asombroso; esto no se cree antes de pensar y de ver con cuidado lo que sucede; pero sucede realmente; es una verdad; una verdad que anda por todo el mundo; una verdad que reconstruye, por decirlo así, el sistema de todos los pueblos, aun el de aquellos pueblos que muestran más tenacidad en hacer del tiempo presente un centinela del tiempo pasado. ¿No veis movimiento en la India, en el mismo Japon, aun en el propio imperio Chino? ¿No veis que ese Japon abre sus puertos á las naves de ciertas naciones, profanando el misterio tradicional que la religion atribuye al legado de Sinto, á su oculto y divino Diari? ¿No veis agitarse la atmósfera en la China, en ese vastísimo imperio, en ese inmenso hogar de centenares de millones de criaturas? ¿No advertís como cierto vaiven, cierta oleada, en el ambiente de ese pueblo, convertido, hace miles y miles de años, en un guardian que contempla con ojos desencajados la urna veneranda de sus tradiciones? ¿No hallais algo extraño, sumamente extraño, en esa China, en esa segunda humanidad, en esos hombres cubiertos de polvo; el polvo que ha debido dejar detrás de sí la pisada autómata de tantos siglos? Sí, lector, allí hay un espíritu nuevo, una nueva palanca, un viento de otros climas. Pues el espíritu que agita á ese imperio fabuloso, esa palanca que lo remueve, ese huracan que lo airea y lo empuja, el arquitecto milagroso que echa por tierra su enorme muralla, el mago invisible que lo hechiza, ¿lo oyes lector mio? ese formidable poder que aturde á los chinos; ese huésped irresistible que les obliga á tolerar otras religiones; que les obliga á conceder la libertad de cultos, aunque al oirlo se estremezca la tumba de su sagrado Fé; eso que allí se mueve, que por allí anda, eso que allí reina, es la estadística; la Economía política; la administracion, las matemáticas sociales; el gobierno de nuestros dias. Quitad á Luis Napoleon los siete mil millones de presupuesto nacional. ¿Qué seria? Nada. ¿Qué haria? Nada. ¿Estaria en el trono? No. ¿Caeria de ese trono, como cae el rayo de las nubes? Sí. Quitad á la Inglaterra su organizacion administrativa; su particular régimen económico; su espíritu estadístico, si así puede decirse; quitadla eso, y la quitareis su importancia, su genio, su poder; la quitareis el ser Inglaterra. Ni trono, ni Cámaras, ni Parlamento, ni meetings; nada bastará. India, Australia, California, todo será inútil. Quitadla su ley y su Banco; su libro y su oro, su ciencia y sus metales, y rezad un Padre nuestro por su alma.

La Economía política, el libro estadístico, hace hoy lo que hacian en otro tiempo la fuerza, la conquista, la tradicion, la herencia y la casta. La estadística es la nueva casta social, la nueva sangre de la política, la nueva sangre de los gobiernos. Hoy reina el número, como antes imperaban la guerra, la teología y el pergamino.

La historia del gobierno humano debe dividirse actualmente de otra manera que se ha hecho hasta aquí. Aquella division debe hoy hacerse del siguiente modo, ó de un modo análogo.

Primero: gobiernos conquistadores; la fuerza.
Segundo: gobiernos teologales; la religion.
Tercero: gobiernos tradicionales; la casta.
Cuarto: gobiernos históricos; la herencia.
Quinto: gobiernos sociales; la estadística.

Pitt en Inglaterra, Sully y Colbert en Francia, Campomanes, Florida Blanca, Jovellanos y Florez Estrada en nuestro país, son dignísimos representantes de la nueva historia social.

Y este es el lugar de decir que, desde fines del siglo pasado, se han verificado dos grandes movimientos en la marcha del mundo; han tenido lugar dos nuevos y trascendentales juicios en el espíritu de los fastos humanos, en ese espíritu que gobernaria la vida del hombre, aunque aquellos fastos no estuvieran escritos en papel; aquel espíritu anterior y providencial, ley eterna de todos los tiempos, eterna moral de todos los pueblos y de todas las razas, del cual el libro histórico no es más que un signo, como el cuerpo no es otra cosa que un signo del alma; aquel espíritu que se reviste de la forma de la literatura, de la imprenta, como nuestro ánimo se reviste de ojos y de frente, por ejemplo: es un ángel vestido de bruto.