Sus enemigos dirán lo que quieran; yo podré hallarle todos los defectos que me plazca, cada cual dirá, lo que le parezca; pero la nacion debe estarle reconocida, y se lo está. En este sentido, yo tambien se lo estoy. ¡Qué curioso seria escribir una biografía, cogiendo el hilo de aquella existencia tan movible y tan ávida, y seguir hilando hasta dar con el fin de la revueltísima madeja! Si Salamanca viviese encerrado en una cueva; si tuviese por palacio un desierto; si á su sombra llevase atadas las dificultades y las amarguras del proscrito yo no tendria ningun reparo en escribir su vida, que es sin disputa la más fecunda en episodios extraordinarios que conoce nuestro país en el siglo presente; pero no quiero nada con hombres tan ricos. Por lo menos se creeria que pensaba adularle, y soy muy avaro de mi pobreza.
Un amigo á quien he leido estos apuntes, me dice:
—¿Si Salamanca enviase á usted diez mil duros, usted qué haria?
—Devolvérselos.
Hemos sido invitados para concurrir á una tertulia de alto copete, que tiene lugar en la calle Vivienne. Mi mujer ha dicho que no; yo he dicho que sí. Esta vez espero triunfar.
Voy á concluir este dia con algunas curiosidades.
Hemos ido á un gran establecimiento público, en que dan de comer por dos sueldos, ó sea por muy poco más de tres cuartos. La comida consiste en un trozo de pan y un plato de patatas guisadas con bastante curiosidad. Al ver allí, colocada en extensas filas, aquella numerosa y callada congregacion, acude á nuestra mente la idea de la sopa monacal. Sin embargo, estoy más por estos conventos sociales, que por aquellas caridades frailunas.
Otra curiosidad. Todo Paris repite la contestacion que ha dado un niño en los exámenes de moral. El maestro le preguntó qué era la gratitud. El examinando no se acordaba de la definicion del libro, y despues de titubear un momento, como cediendo á una inspiracion, con acento seguro y altanero, dijo: la gratitud es la memoria del corazon.
Una asamblea, mil asambleas de filósofos, de sábios, de poetas y oradores, reunidas al efecto, no hubieran acertado positivamente con una respuesta tan profunda, tan graciosa, tan viva, tan moral y tan bella. El niño en cuestion ha hecho su fortuna, y la merece. La criatura que consigue, con cuatro palabras, alarmar á una ciudad como Paris, menos que criatura es un personaje en pequeño. ¡Dios le dé tanta suerte, y tantas expresiones felices, como es admirable, sabia y poética su definicion de la gratitud!
Otra curiosidad. Hemos visitado una calle célebre, muy célebre, en la historia oculta de esta ciudad: la calle de Chantres. En esta calle habia, hace algunos siglos, una casa pequeña, baja y húmeda: esta casa presenció los amores de Abelardo y Eloisa. Mi mujer, que tan desdeñosa se muestra con todas las cosas de Paris, ha visitado aquel lugar histórico con el mas afectuoso interés. Esto procede de que Abelardo y Eloisa, antes que á la historia de un país, tocan á la historia del corazon, que es la historia más universal del género humano. Al dejar la calle en cuestion, dirigimos un triste saludo á los desgraciados amantes.