Si su conciencia es como su cintura, casi me atrevo á presagiar que verá el reino de los cielos; aunque se ven frecuentemente cinturas muy estrechas con conciencias muy anchas.

=Dia trigésimo cuarto=.

La columna de Vendome.—El balcon de la fonda.—Dicho del general
Welington.—La Saboyana del Bosque de Bolonia.—Una Colegiala.
—Cuestion atrasada.—Curiosidades.—A última hora.

Es el último dia que el brigadier Rotalde piensa permanecer en Paris, y estoy en el caso de hacerle los honores que son debidos al que se va. Poco despues de las diez de la mañana, estamos en la Plaza de Vendome, en cuyo centro se levanta una enorme y gallarda columna. El guardian nos dice que en la fábrica de este monumento, que es de bronce, se han empleado doce mil cañones, apresados por Bonaparte á los enemigos de Francia.

Los cimientos de esta gigantesca pirámide, imitacion de la columna de Trajano, en Roma, tienen una profundidad de doce varas; su diámetro no baja de cinco, y de cincuenta la elevacion. Se llega á la cima por una escalera de ciento setenta y seis tramos. Corona la columna una estátua de Napoleon, vestido de gran Capitan. Aguilas, guirnaldas de encina y de laurel, y otros varios trofeos alegóricos, ornan este monumento de triunfo.

Encima de la puerta de entrada, se lee una inscripcion latina que dice: «con el bronce del enemigo, levantó el Emperador Napoleon este monumento á la gloria del gran ejército, que, bajo sus órdenes, venció en cinco meses á toda la Alemania.»

Con motivo de la columna de Vendome, se cuentan dos anécdotas muy curiosas. De la una es héroe el actual emperador de los franceses; de la otra, el general Welington.

La de Napoleon III es la siguiente. Cuando, ocurrido el movimiento de 1848, vino á Paris el actual emperador, se hospedó en una fonda que hay en la Plaza de Vendome. Sus amigos y adectos le aconsejaron que debia enviar gente á provincias, para preparar la opinion pública, y conseguir que le nombrasen diputado.

—No es preciso enviar á nadie, contestó el emigrado de Lóndres.

—¿Por qué? preguntaron con extrañeza sus amigos.