Al ver su ansia mortal,

Que ni han de parar nunca, ni encontrarse jamás.

LAS CANCIONES QUE OYÓ LA NIÑA

UNA

Tras de los limpios cristales

Se agitaba la blanca cortina,

Y adiviné que tu aliento

Perfumado la movía.

Sola estabas en tu alcoba

Y detrás de la tela blanquísima